Mirra: de resina vegetal a regalo divino

Cuando los 3 Reyes Magos de Oriente llegaron a Belén con sus respectivos regalos para el Mesías, estarían completamente seguros de que al neonato palestino le iban a encantar. Lo de Melchor y el oro vale, porque estando las cosas como estaban (y siguen estando) en Oriente Medio, nunca viene mal para lanzarse a uno de esos éxodos por el desierto o comprar un visado falso para Estados Unidos. Gaspar, ese monarca poco carismático con barba pelirroja, le ofreció incienso a la Sagrada Familia, lo cual está también muy bien. Este conjunto de resinas y aceites esenciales, tanto vegetales como animales, suele utilizarse a menudo para aromatizar estancias (dejando de lado las liturgias religiosas, claro está), y aunque últimamente se ha relacionado con el desarrollo de ciertos cánceres, es probable que el establo donde supuestamente nació Jesucristo no oliera a rosas. Pero luego llega Baltasar y la lía con la mirra. ¿Mirra, en serio? ¿Pero qué demonios es la mirra? Seguir leyendo “Mirra: de resina vegetal a regalo divino”

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El aroma de la lluvia

En Barcelona ya ha comenzado la época de lluvias. Aunque el volumen de precipitaciones no se acerca ni de lejos al de mi tierra, para los locales cuatro gotas son sinónimo de hecatombe. El otro día dejé la bici y fui caminando al trabajo porque el cielo anunciaba tormenta y a mi paso por una zona ajardinada comenzó a llover. Fue entonces cuando, después de un seco verano, volví a percibir el aroma de la lluvia: el petricor. Seguir leyendo “El aroma de la lluvia”

Pásate al lado oscuro

Siempre nos han metido en la cabeza que lo negro, en contraposición con lo blanco, es malo. El negro es oscuridad, muerte, magia malévola. Son los funerales, las ovejas descarriadas, agujeros que abren puertas hacia lo desconocido. Los seres humanos negros son peligrosos delincuentes que hay que apuntar con pistolas y en última instancia disparar porque “vete tú a saber qué tendrán guardado en el bolsillo”. Lo mismo ocurre con la ropa negra en verano: mala, perversa, totalmente prohibida. En verano siempre colores claros, dicen, para que no absorban el calor. Nada de vestir como si fueras a un concierto de Slayer o Children of Bodom. Pues esto es cierto sólo en parte y ahora mismo os lo voy a explicar. Seguir leyendo “Pásate al lado oscuro”

El indeseado termostato del cuerpo

Esta ola de calor es insoportable. Apenas se puede dormir, trabajar es una tortura y uno se pasa el día sudando de la manera más desagradable. Pero precisamente ese líquido salado tan aborrecido es capaz de mantenernos con vida. El sudor es nuestro termostato incorporado y sin él no podríamos regular nuestra temperatura corporal. Seguir leyendo “El indeseado termostato del cuerpo”

Las caquitas de los hongos

En el centro de Barcelona no se oye otra cosa: “Cerveza, beer”. Personas de las que no voy a hablar ofrecen algo a otras personas de las que tampoco voy a hablar a cambio de algo de lo que nunca pienso hablar. Va en latas de aluminio, principalmente rojas y con nombre de astro (no doy más pistas que descubrís el pastel). Lo que contienen esos envases se llama cerveza, está deliciosa, y es un producto que no existiría si no fuera por unos colegas diminutos: los hongos. Seguir leyendo “Las caquitas de los hongos”

El otoño o el Pantone de los bosques

¡Ay, el otoño! La vuelta al cole, la desaparición de la marca del bikini, la depresión postvacacional y el regreso al gimnasio y a un largo etcétera de deprimentes obligaciones. Y encima se caen las hojas de los árboles. Parece que esta estación no trae nada bueno… Pero si lo miramos desde otra perspectiva, a la desnudez de los bosques le precede una explosión de color que, por su belleza, ha venido inspirando y deleitando a la humanidad a lo largo de la historia.

Las plantas son de colores porque tienen pigmentos, unas moléculas especiales que según la longitud de onda de la luz que absorban y reflejen serán de un determinado color. El pigmento más abundante es la clorofila, Seguir leyendo “El otoño o el Pantone de los bosques”

La permanente y el tufillo a apocalipsis

El averno, el infierno, estanques de fuego. Alcrebite. Esa S maldita. El AZUFRE. Y es que este elemento que presuntamente hizo llover El Hombre del Espacio sobre Sodoma y Gomorra para castigar a los impuros siempre ha estado ligado a ambientes, digamos, pelín “endiablados”. Por ello resulta un tanto banal que el átomo del inframundo influya en si tenemos una cabellera lisa como Mulán o ese rizo tan estupendo del amigo Slash.

Si la piel y los huesos contienen colágeno, el pelo está compuesto de otra proteína: la queratina. Ésta es fibrosa y alargada. Muchos de sus aminoácidos (las pequeñas unidades que conforman la proteína) contienen azufre. Seguir leyendo “La permanente y el tufillo a apocalipsis”

La mutación a cangrejo

“And it burns, burns, burns… The ring of fire…” Nos vendría al pelo para este post que la letra de la canción se refiriese al sol pero sabemos que cuando June Carter la escribió en realidad hablaba del amor ardiente que sentía por Johnny Cash y no del astro rey. Así que no viene a cuento, vale, pero aprovechando la coyuntura poneos este clásico de fondo para amenizar la lectura.

Pues resulta que la naturaleza, que es muy sabia, nos ha regalado un escudo químico para la piel llamado melanina. Este pigmento negro absorbe los rayos ultravioleta del sol (UVA y UVB) para que no penetren en nuestras células causando daño. Seguir leyendo “La mutación a cangrejo”

No creo que estés preparado para esta gelatina

I don’t think you ready for this jelly. Las Destiny’s Child no iban desencaminadas con eso de denominar jelly, gelatina, a sus exuberantes posaderas. Y es que la gelatina no es otra cosa que colágeno extraído de tejidos de animales hervidos con agua. Mmmmm, apetecible, ¿verdad?

El colágeno es una proteína, una larga cadena de pequeñas unidades llamadas aminoácidos. Seguir leyendo “No creo que estés preparado para esta gelatina”

El marrón de la tostada

Como os prometimos, aquí estamos con nuestro primer Seré breve. Comenzamos por algo que probablemente hagáis cada día, ya sea para desayunar, comer o cenar: TOSTAR PAN. ¿Por qué al tostar pan éste se vuelve seco y marrón?

Cuando tostamos pan le aportamos calor y a consecuencia de ello ocurren una serie de reacciones químicas que hacen que sus componentes se modifiquen y le den esas propiedades. Seguir leyendo “El marrón de la tostada”