El aroma de la lluvia

En Barcelona ya ha comenzado la época de lluvias. Aunque el volumen de precipitaciones no se acerca ni de lejos al de mi tierra, para los locales cuatro gotas son sinónimo de hecatombe. El otro día dejé la bici y fui caminando al trabajo porque el cielo anunciaba tormenta y a mi paso por una zona ajardinada comenzó a llover. Fue entonces cuando, después de un seco verano, volví a percibir el aroma de la lluvia: el petricor. Continue reading “El aroma de la lluvia”

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Especial FUNCIONARIOS

Cuando en 1993 Olga Maria de Souza, cantante del grupo italiano Corona, nos hacía mover el esqueleto con su “This is the rhythm of the night, this is the rhythm of my life”, algo de biología sabía la tía. Los animales, las plantas y muchos microorganismos son rítmicos. Y esto no quiere decir que tengan las habilidades corporales de James Brown, sino que sufren variaciones en sus funciones metabólicas y fisiológicas en relación con ciertos factores ambientales. Por ejemplo, en el caso del Homo sapiens, la hormona vasopresina –que entre otras funciones regula la diuresis, es decir, las ganas de miccionar– aumenta sus niveles de manera creciente a lo largo de la noche para que así no tengamos ganas de ir al WC cada 2 horas. Imaginaos que por la noche tuviéramos la sed que tenemos durante el día: no dormiría ni Jesucristo. Otro ejemplo muy gráfico es el de la melatonina. Hacia las 21:00 comienza a subir la producción de esta hormona del sueño, cuya síntesis depende de las horas de luz/oscuridad, la estación del año, la edad y el estrés. Un momento. Esto explicaría por qué cuanto más me acerco a los 40 más me cuesta dormir…

Los niveles de innumerables hormonas y metabolitos dependen pues de componentes externos como la hora del día y la temperatura. Este fenómeno lo conocemos comúnmente como ritmos circadianos o biológicos. Ellos son los culpables de nuestro jetlag, de que tres días seguidos de Sónar alteren nuestro descanso durante los siete días siguientes o de que una cena copiosa y tardía se convierta en una losa en nuestro estómago. Nuestro organismo no funciona de igual manera a las 8 de la mañana o a las 8 de la tarde. Y menos mal.

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Ritmos circadianos del ser humano. Como podéis observar hacia las 21:00 comienza a segregarse melatonina y a las 7:30 deja de producirse. Esta hormona permite que podamos dormir. Bendita sea. (Fuente: Wikipedia)

Hace relativamente poco se comenzó a hablar en prensa de la importancia de ajustar nuestros horarios laborales a los ritmos biológicos. Este es un problema al que nos enfrentamos especialmente en España, cuyos tiempos de trabajo, comidas y sueño van totalmente en contra de nuestra biología. Cenamos pasadas las 21:00, cuando nuestro sistema digestivo ya está en reposo y además dormimos más bien poco. También se ha visto que los trabajadores del turno de noche aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad. Los perfiles hormonales se alteran con la variación de los ritmos circadianos y el cuerpo pone parches como puede, pero al final se hace la picha un lío y pasa lo que pasa. Si a todo esto además le sumamos que existen personas matutinas y vespertinas, la cosa se complica sobremanera.

Así que ya sabéis, no forcéis la máquina demasiado porque repercutirá en vuestra salud. No le pidáis a vuestro cuerpo que después de 9 días de Sanfermines haga el Camino de Santiago y la Ruta del Cares. Eso es como pedirle a un funcionario de la administración pública que te ayude con el impreso 581 a las 11 de la mañana. Pues no, maldita sea. Es la hora del hamaiketako, del almuerzo, del café. No seáis exigentes, los funcionarios también son rítmicos a su manera. Está en su naturaleza.

El Lamonatorio en El Mono revista cultural (El Mono #54)

La bacteria asesina de olivos

En la carrera tuve una gran profesora de Fitopatología: la Dra. Jone Aguirreolea. Recuerdo que a todas nos encantaba “Fitopato” sólo por lo increíblemente ordenadas y claras que eran sus explicaciones. Podías terminar la asignatura casi escribiendo un libro sobre el tema gracias a los apuntes tan estupendos que llegabas a tener. Cada día nos hablaba de una enfermedad vegetal, nos explicaba el microorganismo que la causaba y exponía su ciclo vital y sus posibles tratamientos. En esta asignatura descubrí que los cultivos enferman como las personas y que es necesario curarlos porque las dolencias del campo son también dolencias para nuestra sociedad; si algo no va bien en los cultivos nuestra economía se va al traste. Y al traste pueden irse los olivares españoles por culpa de falsas creencias y una mala gestión gubernamental.

Aunque penséis que soy muy pesada con este asunto no me cansaré de decirlo: las plantas son primordiales. El olivo (Olea europea), especie que lleva siglos formando parte de nuestro paisaje y nuestra cultura popular, aporta mucha riqueza al país. España es el primer productor mundial de aceitunas de mesa y genera el 50% del aceite de oliva que circula por el mundo, es decir, una de cada dos botellas que hay en el mercado posee oro líquido procedente de nuestros olivos. Hablamos de 1 millón y medio de toneladas, una cantidad nada trivial. En este contexto, que un patógeno como Xylella fastidiosa llegue a nuestros campos es un auténtico desastre para la renta patria y además –esto ya es una reflexión personal– una pena muy muy grande.

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Aceites de oliva virgen con denominación de origen en España (Fuente)

Xylella fastidiosa es una bacteria, un ser que no vemos pero que está ahí, en la sombra, acechando para cobrarse a sus víctimas. Y sus víctimas no son personas sino árboles. Penetra en las planta y tapona sus haces vasculares –algo así como el equivalente humano a los vasos sanguíneos–. Como resultado el árbol se seca y muere en pocos días. Se mueve de víctima a víctima gracias a numerosas especies de insectos: son sus vehículos del crimen. La infección por Xylella, que afecta no sólo a olivos sino a almendros, vides, ciruelos y otros frutales, no tiene cura conocida. En caso de infección lo único que puede hacerse es destruir todos los árboles y el material vegetal en un radio de 100 metros. Es desolador. La enfermedad se ha ganado el apodo de “ébola del olivo”, porque una vez llega, al igual que Atila y su ejército de Hunos, arrasa con todo. No hay vuelta atrás.

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En los olivaritos, niña, te espero, con un jarro de vino y un pan casero (Fuente)

Y Xylella ha llegado a la Península Ibérica. Ha aparecido en Guadalest, Alicante, en una finca de almendros. Y la cosa no ha hecho más que empezar. Después de destruir millones de olivos en Italia en 2013 en gran parte por no aplicar las medidas de choque a tiempo, saltó a la Costa Azul y las Baleares y hace un par de meses se detectó en Levante. De momento las autoridades autonómicas están siendo contundentes, y más les vale, porque es la única manera de frenar un auténtico desastre.

Es obvio que financiar la investigación relacionada con este tipo de enfermedades es algo fundamental si queremos seguir teniendo comida en la mesa. Y lo que es más importante, la administración debería tener la información, la formación y la competencia para tomar decisiones basadas en la evidencia científica, y no ceder ante supercherías y conspiranoias. Todos queremos pan con aceite para desayunar, ensaladas bien aliñadas, aceitunas en el vermút y que los olivos centenarios que decoran nuestro paisaje sobrevivan. Sin ellos, las obras de Alberti, Lorca, Machado o Miguel Hernández estarían incompletas. Y nosotros, sin olivares, también.

 

Andaluces de Jaén,

aceituneros altivos,

decidme en el alma,

¿quién, quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,

ni el dinero, ni el señor,

sino la tierra callada,

el trabajo y el sudor.

 

Miguel Hernández

 

* A mi tío Miguel, cuidador de olivos, perales y limoneros, andaluz de piel acartonada por el sol, con la espalda doblada y la sabiduría de un millón de eruditos griegos.

Objetivo Birmania: de huertos flotantes y otras hierbas

En junio mi amigo David estuvo de viaje por Myanmar. A lo mejor este nombre no os suena mucho pero si os digo Birmania seguro que la cosa cambia un poco. Los diferentes apelativos que tiene esta república se deben a cuestiones políticas que no voy a describir en este post pero si tenéis curiosidad podéis leer sobre ello aquí. Este país del sudeste asiático sufre una explotación turística menor que naciones cercanas como Vietnam, Tailandia o Indonesia, y eso y su pasión por las culturas asiáticas es lo que llevó a mi amigo a colgarse la mochila y recorrer de cabo a rabo un territorio salvaje, de arraigadas tradiciones y paisajes exuberantes. Continue reading “Objetivo Birmania: de huertos flotantes y otras hierbas”

Pásate al lado oscuro

Siempre nos han metido en la cabeza que lo negro, en contraposición con lo blanco, es malo. El negro es oscuridad, muerte, magia malévola. Son los funerales, las ovejas descarriadas, agujeros que abren puertas hacia lo desconocido. Los seres humanos negros son peligrosos delincuentes que hay que apuntar con pistolas y en última instancia disparar porque “vete tú a saber qué tendrán guardado en el bolsillo”. Lo mismo ocurre con la ropa negra en verano: mala, perversa, totalmente prohibida. En verano siempre colores claros, dicen, para que no absorban el calor. Nada de vestir como si fueras a un concierto de Slayer o Children of Bodom. Pues esto es cierto sólo en parte y ahora mismo os lo voy a explicar. Continue reading “Pásate al lado oscuro”

I´ve had the time of my life

Es difícil explicar las cosas mejor que mis compañeros Anna May Masnou o Julio Pérez Tudela, que han hecho unas crónicas impresionantes de nuestro paso por el Curso de especialización en Comunicación Científica de la UVic y Eduscopi. Por esta razón no me voy a enrollar demasiado, pero por lo menos os daré cuatro pinceladas de lo que ha sido mi experiencia al embarcarme en este interesante posgrado de divulgación (también para los que no pilotáis catalán tanto como yo, que ya me he hecho toda una experta… :D) Continue reading “I´ve had the time of my life”

Los tatarabuelos de nuestras frutas y verduras

Aunque los alimentos transgénicos sean el blanco de las críticas de muchos confundidos y conspiranoicos, lo cierto es que el ser humano lleva alterando la genética de los vegetales durante milenios. Hay que remontarse a la aparición de la agricultura hace 10.000 años para encontrar las primeras modificaciones de genes a pie de campo, sin pipetas ni PCRs, pero empleando básicamente las mismas premisas genéticas que se utilizan ahora. Eso sí a ciegas y con muchísima paciencia. Os vais a sorprender al conocer cómo serían realmente las plantas y frutos que consumimos actualmente si hubiéramos dejado que la naturaleza siguiera su curso y los agricultores hubieran decidido, alegando motivos éticos o apelando a la supuesta “naturalidad” de los alimentos, no llevar a cabo el mejoramiento de cultivos. Continue reading “Los tatarabuelos de nuestras frutas y verduras”

Prodigy: el hombre de los glóbulos rojos menguantes

We livin’ this ‘til the day that we die
Survival of the fit, only the strong survive

La teoría de la evolución de Darwin en unos versos de rap. Poco sabía al soltar esas rimas Albert Johnson, más conocido como Prodigy en el mundillo de la música, que 22 años después su anemia falciforme no le permitiría hacerse viejo. Prodigy ha sido uno de los raperos más respetados del movimiento hip hop, formaba parte del mítico grupo noventero de Queens Mobb Deep, pero también era un mutante y aunque la causa de su muerte el día de ayer no está aún confirmada, todo apunta a complicaciones derivadas de su enfermedad sanguínea, ya que días antes se le había hospitalizado por una crisis. Continue reading “Prodigy: el hombre de los glóbulos rojos menguantes”

El indeseado termostato del cuerpo

Esta ola de calor es insoportable. Apenas se puede dormir, trabajar es una tortura y uno se pasa el día sudando de la manera más desagradable. Pero precisamente ese líquido salado tan aborrecido es capaz de mantenernos con vida. El sudor es nuestro termostato incorporado y sin él no podríamos regular nuestra temperatura corporal. Continue reading “El indeseado termostato del cuerpo”

El oro azul

Hace un par de años hice mi primer y único viaje a Asia, concretamente a Vietnam y a Camboya. Aunque en el país de los jemeres me sentí mucho más a gusto por cuestiones meramente subjetivas, hubo tramos del periplo por Vietnam que también me cautivaron. Y adivinad qué: las plantas jugaban un papel fundamental en la historia. Continue reading “El oro azul”