Las rosas son rojas

Las violetas son azules… ¿Os acordáis de este poema tan cursi que aparece en todas las pelis y series estadounidenses que tratan el día de San Valentín? Me da repelús sólo de recordar la de telebasura empalagosa que me he tragado. Pues bien, eso de que las rosas son rojas no es una verdad absoluta. Rosas hay de todos los colores: rojas, rosas, amarillas, naranjas, blancas, azules, negras… Seguramente algunas de esas tonalidades no os parezcan del todo naturales y razón no os falta. Pero, antes de entrar en este asunto, ¿me sabríais decir por qué las flores son de distintos colores?

Boca de dragón (Antirrhinum majus), planta mediterránea que presenta variedades de diferentes colores (Flickr)

Las flores, como ya expliqué en mi artículo sobre la primavera, son los órganos reproductores de las plantas. En ellas se producen las células sexuales vegetales (polen y óvulos) y se da la fecundación, que da paso al fruto y la semilla. Pero las flores también cumplen otra misión muy importante: atraer a los polinizadores. Como las plantas son sésiles, es decir, no pueden moverse para reproducirse, necesitan a alguien que les haga el “trabajo sucio”. Y es ahí donde entran los insectos, aves o mamíferos. Estos animales acuden a las flores cual zombis salidos de The Walking Dead, atraídos por el colorolor y sustancias ricas en nutrientes que poseen. Una vez ahí se impregnan de polen y al cambiar de flor lo transportan y favorecen el intercambio sexual vegetal. Algunos colores llaman la atención de unos polinizadores en concreto pero para otros pasan desapercibidos, pues las especies detectan diferentes longitudes de onda, esto es, ven diferentes colores.

Ahora ya sabéis cuál es el objetivo de que las flores posean distintos colores, formas y fragancias, pero seguís sin tener ni idea de cómo demonios llegan a presentar una paleta tan variada. Es muy sencillo: gracias a los llamados pigmentos vegetales. Hace tiempo os conté que la clorofila era la molécula que daba el color verde a los tejidos de las plantas. En aquel post también os expliqué que, a pesar de que la mayoría del tiempo permanezcan ocultos, las plantas fabrican otra clase de pigmentos que les aportan un abanico de tonalidades más cálido: amarillos, naranjas, rosas, rojos… esto es debido a los carotenoides y los flavonoides. Los carotenoides, que incluyen a las xantofilas, son moléculas liposolubles, es decir, no pueden disolverse en agua, por lo que se suelen colocar dentro de las células asociadas a otras estructuras. Proporcionan a los tejidos colores como el rojo, naranja o amarillo. Los flavonoides, por otro lado, son un conjunto muy diverso de compuestos vegetales. Los que tienen un papel en la aparición del color de los pétalos son las famosas antocianinas. Estas moleculillas otorgan coloraciones que van desde el rojo más intenso hasta el azul, pasando por el púrpura, el rosa, el granate o el violeta.

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Hydrangea macrophylla, hortensia para los amigos, produce grandes cantidades de antocianinas llamadas delfinidinas.
La delfinidina es una de estas antocianinas y su particularidad es que su presencia da color azul a las flores. Efectivamente, existe un pigmento que hace que algunas flores sean azules. Entonces, deduciréis, las rosas azules tendrán mucha, pero que mucha delfinidina. Pues no señor, las rosas no tienen el gen que produce la delfinidina, queridas y queridos. Por lo tanto, ¿cómo es posible que existan rosas azules? El mito de las rosas azules es sólo eso, un mito.
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Esto es un timo como el de Milly Vanilly (Pixabay)
El ingeniero británico Frank Cowlishaw, intentó durante 25 años de su vida (que se dice pronto) conseguir el sueño de producir una rosa azul, y lo más cerca que estuvo fue cuando consiguió la rosa Rhapsody in Blue. Pero para el disgusto de Cowlishaw no era azul, sino morada. La ingeniería genética ha sido la única que ha conseguido, para deleite de muchos, generar una flor que contenga casi el 100% de delfinidina en sus pétalos. La casa japonesa Suntory la puso a la venta hace unos años y el color, aunque aún se aleja del azul intenso, está cada vez más conseguido.
Lo que ocurre con las rosas azules se aplica también a las rosas negras. No existen rosas negras en la naturaleza, y tampoco se han conseguido rosas transgénicas de ese color. Si  veis por ahí rosas azules o negras (que no sean de plástico, obviamente) se debe a un proceso de tinción. Si queréis teñir una rosa sólo debéis seguir unos sencillos pasos. ¡A ver qué os sale!

Supongo que después de leer estas líneas miraréis a las flores con otros ojos. Eso es lo maravilloso de la ciencia. Como decía el gran físico y divulgador Richard Feynman, la belleza no está sólo en la dimensión que capta nuestra vista, sino que se puede ir más allá, hacia las estructuras interiores, sumándole misterio e interés a las cosas.

*Imagen de portada: Pixabay.

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La primavera: una auténtica orgía vegetal

El martes pasado a las 17:15 comenzó la primavera en el Hemisferio Norte. De momento no se nos ha alterado demasiado la sangre porque no ha hecho muy buen tiempo que digamos, pero todo llegará. Las temperaturas comenzarán a ascender ligeramente y los días se alargarán. La cantidad de luz que llega a nuestras latitudes se incrementará y esta será la señal que captarán las plantas para alcanzar su madurez sexual. Los seres verdes serán entonces como adolescentes extremadamente salidos con ganas de soltar… energía, digamos.

Los cambios en la ración diaria de luz que reciben los vegetales activarán unos receptores y algunos responderán generando flores, que no son más que sus órganos reproductivos. A partir de entonces comenzará una auténtica orgía que dará paso a la fecundación de las flores con la consiguiente aparición de los frutos, estructuras muy especiales y diversas que aseguran la descendencia de nuestras adoradas plantas.

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Este es el esquema de una flor bisexual, es decir, que posee tanto gineceo (ovario, órgano femenino) como androceo (estambres, órganos masculinos). Este tipo de flores pueden auto-polinizarse, fecundándose a sí mismas (Wikimedia)

En las plantas con flores éstas se comportan como órganos reproductores masculinos y/o femeninos, dependiendo de si son bisexuales o unisexuales (las primeras poseen ambos tipos de órganos). El polen, que se encuentra en la zona terminal de los estambres llamada antera—, es el “esperma vegetal”. Un grano de polen es una especie de espermatozoide que, en el momento de la fertilización, se divide en dos antes de fundirse con el óvulo y producir el embrión. La célula polínica de reserva es utilizada entonces para producir los nutrientes dentro de la semilla que alimentarán al embrioncito vegetal hasta que germine. ¿A que es una monada?

Los óvulos de las plantas se encuentran a buen recaudo dentro de los ovarios, como ocurre en nosotros, los seres humanos.

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Calabacín emergiendo del ovario de su flor fecundada (Pxhere)

Una vez llega el polen y se da la fecundación, el ovario se transforma de manera fascinante dando lugar a los diferentes tipos de frutos que conocemos; es decir, lo que nosotros nos comemos son literalmente ovarios de flores modificados. Mmmm… suena apetecible, ¿o no?

Pero esta orgía vegetal, por muchos beneficios ecológicos, estéticos, nutricionales y económicos que conlleve, es una auténtica pesadilla para millones de terrícolas cada año. Las personas alérgicas al polen no quieren ni oír hablar de la primavera, y no es para menos. La producción de simiente vegetal se encuentra en su máximo apogeo y el aire está bien cargadito de granos de polen, polen que en contacto con las pobres personas alérgicas activa una cascada de reacciones en sus células que derivan en síntomas indeseables como congestión nasal, irritación ocular, estornudos o picazón en la nariz o el paladar.

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Estambres con las anteras repletas de polen. En el centro se aprecian el estigma y el estilo, por los cuales penetra el polen hasta llegar al ovario, donde el óvulo le espera para ser fecundado (Pixabay). A algunas personas esta imagen les dará más miedo que las pelis de Pesadilla en Elm Street

Yo entiendo perfectamente la angustia que experimentan en estas fechas los alérgicos al polen, porque lo que a ellos les ocurre cuando llega la primavera a mi me pasa al encontrarme en una habitación cerrada con un lindo gatito. La naturaleza a veces es muy cruel. Pero como los pobres gatetes no tienen la culpa de activar mi producción de histamina, no puedo aborrecerlos, y lo mismo deberían pensar los/as alérgicos/as al polen: las flores son demasiado bonitas para odiarlas, ¿verdad?

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Dejando a un lado estas cuestiones de salud, lo cierto es que la primavera ya está aquí y ha venido para quedarse, al menos hasta finales de junio que es cuando comenzará el verano. Ahora aprovechad todo este nuevo conocimiento que os he trasmitido y cuando os deis una vuelta por vuestra ciudad o vuestro pueblo, observad las nuevas flores que comienzan a brotar y el polvillo amarillo que cubre los coches. Las plantas se verán más verdes y brillantes que nunca y no es para menos, pues se están reproduciendo en vuestras narices. Estarán, como se dice por ahí, en la flor de la vida.

*Imagen de portada: Wikimedia Commons.

Naranjas de la China

Hace unos 8 millones de años, en una región situada entre la actual provincia china de Yunnan, el estado indio de Assam y el norte de Myanmar, brotó un árbol muy especial. Esta rutácea había nacido con ciertos cambios en su secuencia genética que la habían convertido en una planta distinta a las de generaciones anteriores, incluidos sus progenitores. Sin quererlo, se convirtió en la matriarca de una dinastía que nada tiene que envidiar a las que lideraron sus vecinos humanos en el gigante asiático varios millones de años después. Un linaje, el del género Citrus, que ha acompañado a la especie humana desde los albores de la civilización y que le ha proporcionado —y aún le proporciona— numerosos beneficios. Continue reading “Naranjas de la China”

Las plantas alienígenas

Como ya explicaba en su día John Grunsfeld, astronauta y director científico de la NASA, en un futuro no muy lejano el ser humano necesitará establecerse en otros planetas para sobrevivir. Las posibilidades de que un asteroide impacte contra la Tierra o que el cambio climático (yes, Mr. Trump) la haga inhabitable aumentan a medida que pasa el tiempo. Es por esto que, desde hace años, hay en marcha numerosos proyectos científicos que estudian a conciencia todo aquello que el ser humano necesitaría para poder llevar a cabo el futuro éxodo planetario. Continue reading “Las plantas alienígenas”

Bajo la luz de los berros

La factura de la luz ha vuelto a subir. ¡Maldita sea! Como la cosa siga así tendremos que ir a Ikea a hacernos con cientos de esas velitas de dos eurillos, las que siempre hacen que se infle nuestro ticket antes de salir del gigante sueco, para iluminar nuestras casas. Una pena que los calefactores, hornos, ordenadores, microondas o lavadoras no puedan esquivar a Endesa con unos cirios aromatizados. Visto lo visto probablemente acabemos pidiendo préstamos a Cofidis para pagar la electricidad de nuestros hogares. Continue reading “Bajo la luz de los berros”

¿Sueñan los androides con árboles vivos?

Anteayer fui a ver la secuela de Blade Runner a los cines Phenomena de Barcelona y no me decepcionó lo más mínimo. Casi tres horas de metraje que se me hicieron cortas y me dejaron con una sensación de ensimismamiento que hacía tiempo que no sentía al salir del cine. Continue reading “¿Sueñan los androides con árboles vivos?”

La bacteria asesina de olivos

En la carrera tuve una gran profesora de Fitopatología: la Dra. Jone Aguirreolea. Recuerdo que a todas nos encantaba “Fitopato” sólo por lo increíblemente ordenadas y claras que eran sus explicaciones. Podías terminar la asignatura casi escribiendo un libro sobre el tema gracias a los apuntes tan estupendos que llegabas a tener. Cada día nos hablaba de una enfermedad vegetal, nos explicaba el microorganismo que la causaba y exponía su ciclo vital y sus posibles tratamientos. En esta asignatura descubrí que los cultivos enferman como las personas y que es necesario curarlos porque las dolencias del campo son también dolencias para nuestra sociedad; si algo no va bien en los cultivos nuestra economía se va al traste. Y al traste pueden irse los olivares españoles por culpa de falsas creencias y una mala gestión gubernamental. Continue reading “La bacteria asesina de olivos”

Objetivo Birmania: de huertos flotantes y otras hierbas

En junio mi amigo David estuvo de viaje por Myanmar. A lo mejor este nombre no os suena mucho pero si os digo Birmania seguro que la cosa cambia un poco. Los diferentes apelativos que tiene esta república se deben a cuestiones políticas que no voy a describir en este post pero si tenéis curiosidad podéis leer sobre ello aquí. Este país del sudeste asiático sufre una explotación turística menor que naciones cercanas como Vietnam, Tailandia o Indonesia, y eso y su pasión por las culturas asiáticas es lo que llevó a mi amigo a colgarse la mochila y recorrer de cabo a rabo un territorio salvaje, de arraigadas tradiciones y paisajes exuberantes. Continue reading “Objetivo Birmania: de huertos flotantes y otras hierbas”

Los tatarabuelos de nuestras frutas y verduras

Aunque los alimentos transgénicos sean el blanco de las críticas de muchos confundidos y conspiranoicos, lo cierto es que el ser humano lleva alterando la genética de los vegetales durante milenios. Hay que remontarse a la aparición de la agricultura hace 10.000 años para encontrar las primeras modificaciones de genes a pie de campo, sin pipetas ni PCRs, pero empleando básicamente las mismas premisas genéticas que se utilizan ahora. Eso sí, a ciegas y con muchísima paciencia. Os vais a sorprender al conocer cómo serían realmente las plantas y frutos que consumimos actualmente si hubiéramos dejado que la naturaleza siguiera su curso y los agricultores hubieran decidido, alegando motivos éticos o apelando a la supuesta “naturalidad” de los alimentos, no llevar a cabo el mejoramiento de cultivos. Continue reading “Los tatarabuelos de nuestras frutas y verduras”

El oro azul

Hace un par de años hice mi primer y único viaje a Asia, concretamente a Vietnam y a Camboya. Aunque en el país de los jemeres me sentí mucho más a gusto por cuestiones meramente subjetivas, hubo tramos del periplo por Vietnam que también me cautivaron. Y adivinad qué: las plantas jugaban un papel fundamental en la historia. Continue reading “El oro azul”