Hank Williams: viviendo de espaldas a la cruz

Hiram King Williams, más conocido como Hank Williams, llegó al mundo en un pueblito de Alabama en 1923 y lo abandonaría tan sólo 29 años después en el asiento trasero de su Cadillac. Su chófer lo encontró muerto cuando se dirigían a Canton, Ohio, donde Hank debía dar un concierto para el día de Año Nuevo. Jamás pudo dar ese concierto y nunca conoció a su segunda hija, nacida a los pocos días de su muerte.

La historia de Hank Williams es una historia de tristeza y de dolor. Y no me refiero al dolor figurativo, al del alma —que también—, sino al verdadero dolor físico, una agonía insoportable que marcó toda su trayectoria vital y probablemente alentara su desorbitada adicción al alcohol y a los fármacos calmantes. Y es que aunque poca gente lo sabe, este singular representante de la cultura “white trash” americana padecía de espina bífida oculta.

La espina bífida es una alteración en el tubo neural que se da durante la formación temprana del embrión. Poco se sabe de su origen, aunque sí se conoce que tiene algún componente genético y está bien establecido que la falta de ácido fólico o vitamina B9 tiene mucho que ver con la formación del tubo neural durante las primeras semanas de embarazo. Si has estado o estás embarazada sabes de lo que hablo, pues tu médico te habrá recetado suplementos de ácido fólico. De manera habitual podemos encontrar esta molécula necesaria para la replicación del ADN en alimentos como los vegetales verdes oscuros —brócoliespinaca—, las legumbres, las vísceras, los cacahuetes y los cereales enriquecidos.

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Las lentejas son una buena fuente vegetal de ácido fólico (Fuente)

Hay diferentes tipos de espina bífida y éstos determinan los síntomas que padecerá la persona afectada a lo largo de su vida. El menos grave y el que sufría el cantante y compositor de Jambalaya es el de tipo oculto, en el que se da un fusión incompleta del arco posterior de una vértebra y que no suele tener ninguna repercusión neurológica. Hay personas que ni siquiera saben que padecen esta condición física hasta que se realizan un radiografía. Sin embargo, en el caso de Hank esto no fue así. Arrastró fuertes dolores de espalda durante toda la vida, e incluso poseía un pequeño bulto en la zona de la lesión, cuyo origen desconocía. Hasta que entró en la veintena no le dieron un buen diagnóstico sobre sus graves problemas de salud.

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Tipos de espina bífida. Hank Williams poseía el primer tipo, que aunque parezca inofensivo en comparación con los otros dos, también puede acarrear graves problemas de salud (Fuente)

Hank Williams se sometió a una operación de fusión vertebral poco tiempo antes de morir. Las secuelas que dicha operación dejó en su organismo no se conocen con certeza, pero lo que sí se sabe es que su adicción a los calmantes se agudizó tras pasar por quirófano: el dolor resultaba más insoportable que nunca. Hank llevaba bebiendo alcohol con regularidad desde que tenía 11 años, probablemente porque su efecto sedante le ayudaba a darle la espalda a esa enorme cruz que le había tocado cargar.

Cuando comenzó a saborear la fama y a hacer cientos de kilómetros al volante durante sus giras la situación empeoró. Fue entonces cuando la morfina se convirtió en una de sus mejores amigas. Este alcaloide, que se obtiene a partir de la resina que producen las cápsulas de la amapola adormidera —resina que una vez desecada se conoce como opio—, tiene efectos analgésicos y narcóticos, pues deprime el sistema nervioso central. Hank sólo quería estar completamente ausente de su cuerpo para dejar de sentir dolor, y esta necesidad de evasión constante fue su final.

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En primer plano, cápsula o fruto de la amapola adormidera (Papaver somniferum), una planta tropical procedente de Asia (Fuente)

Al ser humano le resulta complicado empatizar con los problemas de salud de las personas que tiene a su alrededor. Se suele decir que hasta que no te toca, no te haces a la idea, y conociendo como conozco el tema de la espina bífida os aseguro que esta afirmación es cierta. Hank Williams es un claro ejemplo de falta de comprensión y de desconocimiento acerca de una enfermedad poco común y de cómo ésta puede modelar el carácter o la manera de afrontar la vida de una persona. Tachado de vago, huraño, alcohólico e informal durante toda su carrera, pocos de sus coetáneos supieron o comprendieron el infierno en el que se hallaba sumido.

Su vía de escape fue la música y se convirtió con apenas 20 años en una gran estrella del country en los Estados Unidos, donde 35 de sus singles llegaron al Top Ten en las listas de ventas. Hank Williams murió el 1 de enero de 1953 a causa de una parada cardíaca generada por una mezcla de alcohol, morfina e hidrato de cloral. Si hubiera nacido medio siglo más tarde probablemente no habría muerto tan joven, pero tampoco habría sido una de las voces más desgarradoras de la música folk americana. Y, quién sabe, quizá el rock’n’roll tampoco existiría. Keep flying, Hank.

 

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