Naranjas de la China

Hace unos 8 millones de años, en una región situada entre la actual provincia china de Yunnan, el estado indio de Assam y el norte de Myanmar, brotó un árbol muy especial. Esta rutácea había nacido con ciertos cambios en su secuencia genética que la habían convertido en una planta distinta a las de generaciones anteriores, incluidos sus progenitores. Sin quererlo, se convirtió en la matriarca de una dinastía que nada tiene que envidiar a las que lideraron sus vecinos humanos en el gigante asiático varios millones de años después. Un linaje, el del género Citrus, que ha acompañado a la especie humana desde los albores de la civilización y que le ha proporcionado —y aún le proporciona— numerosos beneficios.

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De las colinas de Yunnan surgió, hace millones de años, una planta mutante: la primera en pertenecer al género Citrus (Fuente)

Esta planta leñosa nacida en las faldas del Himalaya se reprodujo de manera generosa pues gozaba de un clima más que propicio: lluvias abundantes, sol y buenas temperaturas, un caldo de cultivo ideal para la reproducción vegetal. En un millón de años ya se habían producido las mutaciones suficientes para que de dicha especie original surgieran otras 10 diferentes. Pero de repente llegó la sequía, remitieron los monzones y bajó la temperatura, y esas plantas ya no se encontraban tan cómodas en aquella región asiática, por lo que no les quedó otro remedio que migrar: sur y este de China, Tailandia y las islas del sureste asiático, Papúa Nueva Guinea, Australia… La familia, o siendo fieles al lenguaje científico, el género, crecía y se diversificaba. Este grupo de árboles leñosos de hojas y frutos ricos en aceites esenciales y flores fragantes fueron los ancestros de nuestros actuales cítricos: naranjas, limones, mandarinas, pomelos, limas… Toda una explosión de olor y color que no pasó desapercibida para los seres humanos del Neolítico.

El limonero (Citrus x limon) tiene su origen en aquellos cítricos ancestrales que se propagaron desde Yunnan pero es una especie creada por el hombre (Fuente)

El Homo sapiens comenzó a domesticar estos frutales hace aproximadamente 4.000 años. Y es que a pesar de dar generosos frutos no eran comestibles, pues estaban llenos de semillas y su sabor era demasiado ácido. En un momento dado, en el valle del Yangtsé, un mandarino de esos que daban frutos ácidos y repletos de semillas lanzó su polen al viento y este fue a parar al gineceo de una flor de pummelo (el pomelo ancestral). De esa unión surgió la naranja dulce, la madre de todas las naranjas, incluida nuestra variedad más internacional, la valenciana. La capacidad de observación y la tenacidad de los antiguos agricultores chinos hicieron que esa nueva especie fuera mejorada hasta obtener las características actuales. El gen que daba sabor dulce a las nuevas plantas lo seleccionó un ser humano y gracias a ello hoy yo puedo disfrutar de ese maravilloso zumo de naranja los domingos por la mañana. Gracias infinitas.

Unos cuantos miles de años después, concretamente en 1890, nació en el huerto de un orfanato de Orán un fruto nuevo que casualmente también pertenecía a aquel género de rutáceas oriundas de China. Lo bautizaron como clementina pues su descubridor fue el padre Clément, el guardián de aquel huerto, que fue una suerte de jardín del Edén donde se dieron las condiciones idóneas para que una naranja dulce “inseminara” a un mandarino común.

El árbol genealógico de todos los cítricos se ha conocido hace apenas un par de días a raíz de un trabajo que han realizado científicos españoles en colaboración con un grupo estadounidense. El biólogo Manuel Talón, del Centro de Genómica del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), ha liderado una laboriosa investigación que, como los árboles de su estudio, ha dado sus frutos. Y de qué manera. La prestigiosa revista Nature ha recogido los hallazgos de estos investigadores, que han analizado los genomas completos de 60 variedades de cítricos de todo el mundo.

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Este fue uno de mis libros clave en la universidad (y el doctorado) y por fin pongo cara a uno de sus autores gracias a la noticia agrigenómica del año. La vida no deja de sorprenderme. (Fuente)

Hoy día el género Citrus tiene una gran relevancia para nuestra economía y nuestra alimentación. España, por ejemplo, es uno de los líderes mundiales en exportación de cítricos, siendo el primer exportador mundial de naranjas, mandarinas y limones y el sexto de pomelos. Con este panorama, que llegue una bacteria asesina a cargarse los cultivos no es muy agradable que digamos. La bacteria psicópata viaja muy cómoda alojada en un insecto, con lo que alcanza con facilidad a sus víctimas, afectando a los haces vasculares (el equivalente al sistema circulatorio en humanos) de todo tipo de cítricos y generando la temida Huanglongbing o Dragón Amarillo. La muerte de los árboles es casi segura. De momento el Dragón Amarillo se ha extendido por Asia, África y América, y las pérdidas son millonarias.

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Diaphorina citri es el bichejo en el que viaja la bacteria causante del Dragón Amarillo. En biología se conoce a estos animales como “vectores” de la enfermedad (Fuente)

Si llegara a nuestro país generaría un auténtico desastre económico. Las herramientas de manipulación genética que nos da la ciencia, las que nos ha brindado el equipo del Dr. Talón, podrían ayudar a paliar este ataque y otros muchos. El nuevo descubrimiento también pone a nuestra disposición la mejora de las variedades actuales para hacer frente a las variaciones del clima, lo cual, visto lo visto, tiene bastante utilidad.

Se dice por ahí que conocer el pasado nos ayudará a construir un mejor futuro. En el caso de los cítricos el dicho tiene muchas probabilidades de ser cierto. Gracias al arduo trabajo de los científicos del IVIA nos encontramos mejor equipados para hacer frente a enfermedades bacterianas, inclemencias del clima y cualquier otro inconveniente que se nos presente. Debemos mantener los cítricos a salvo. Aquella planta que nació a los pies del Himalaya hace millones de años bien merece que su descendencia no se extinga.

 

*Foto de portada: Árbol del naranjo (Pixabay)

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2 respuestas a “Naranjas de la China

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