Canciones etílicas

Me da miedo comenzar a escribir este post porque podría hablar horas y horas sobre música sin parar. Me emociono y puedo ser muy insoportable así que voy a hacer todo lo que esté en mis manos para no irme por las ramas. Pero no prometo nada…

Las bebidas que contienen alcohol existen desde hace unos 10.000 años1 y surgieron sin que los humanos se lo plantearan siquiera. Unas vasijas con fruta fueron las culpables. Se dio una fermentación de manera espontánea y… voilá! Alcohol al canto.

El etanol o alcohol etílico es un compuesto orgánico que posee dos átomos de carbono y un hidroxilo (-OH), responsable de sus distintas propiedades. Se forma gracias a la hidrogenación del acetaldehído por la enzima alcohol deshidrogenasa (ADH) de las levaduras. El etanol es un compuesto que nuestro cuerpo debe detoxificar. Lo hace vía hígado, con el proceso inverso de las levaduras: el etanol pasa a acetaldehído por la acción de la ADH, el cual resulta bastante tóxico. De hecho es el que genera muchos de los síntomas de la resaca. Aunque ya se sabía que el abuso de alcohol no era demasiado bueno para la salud, su consumo moderado también puede implicar riesgo de desarrollar cáncer, como bien indica un estudio reciente2. Vaya por Dios.

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Viñedos en Alsacia, Francia (Pixabay)

Mucho ha llovido desde aquellas vasijas (probablemente sumerias) pero lo cierto es que hasta el día de hoy el alcohol forma parte de la cultura popular de la mayoría de los grupos humanos. No así en los países islámicos, donde su consumo está prohibido, pero en el resto del planeta se encuentra ligado a la esencia misma de la sociedad.

La música, una de las manifestaciones culturales más reconfortantes y viscerales del ser humano, ha ido con frecuencia de la mano de sustancias psicotrópicas variadas: el mismo alcohol, el café o el tabaco están presentes a lo largo de toda la historia de la música contemporánea. Las drogas ilegales han sido igualmente determinantes para numerosos géneros y estilos musicales: cannabis, heroína, cocaína, LSD, antidepresivos… ¿Qué habría sido del rock, del jazz, del rap o la electrónica sin los alcaloides vegetales? Pero esto es pasta para otro artículo. Hoy nos centraremos en cómo la mera fermentación de plantas ha posibilitado la existencia de verdaderas joyas musicales de estilos muy heterogéneos. Cada una tiene su aquel y si te gusta la música y no eres una persona prejuiciosa te invito a escucharlas por orden cronológico y a conocer las historias que hay detrás de cada una de ellas. ¡Canciones etílicas, vamos allá!

1. Chuck Berry: Downbound train (1955)

Hace unos días nos dejó el bueno de Chuck y no sabéis el disgusto que me llevé. Lo que me gustaba este hombre. Después de ver “Cadillac Records” donde fue interpretado por el rapero Mos Def mucho más, pero ya desde hacía años formaba parte de mi banda sonora habitual. Chuck Berry inventó el rock’n’roll, no Elvis. En realidad es difícil establecer un único creador de la música rock pero Chuck tiene de lejos más papeletas que El Rey. Mas era negro, y ya se sabe, por aquel entonces los negros tenían que ir en la parte de atrás del autobús… como para que le dejaran erigirse el inventor de nada. “Downbound train” es un alegato en contra del abuso del alcohol que escribió a raíz de una especie de revelación mariana que tuvo en no sabemos qué momento fruto del influjo de su religiosa familia.

2. Nina Simone: Gin house blues (1961)

Nina Simone era visiblemente alcohólica y drogadicta. La pobre mujer no tuvo una vida fácil, tenía problemas de salud mental y su marido la maltrataba. También estaba harta de tener que disculparse por ser negra. Fue una gran activista a favor de los derechos humanos y en mi opinión una de las intérpretes con más alma que han existido. Os recomiendo el documentalWhat happened, Miss Simone?” si os interesa saber más sobre esta artista de Carolina del Norte. Es una historia dura pero os ayudará a entender mejor a la Alta Sacerdotisa del Soul. Este tema, que menciona a la ginebra como mejor aliada contra la tristeza, ya fue interpretado en los años 20 por Bessie Smith. La ginebra se obtiene de la cebada, las bayas de enebro y otras hierbas que le dan su aroma característico.

3. John Lee Hooker: One bourbon, one scotch, one beer (1966)

Antiguamente en la industria musical era habitual que los intérpretes grabaran canciones escritas por compositores profesionales. Ahora relacionamos esto con las radiofórmulas pero en el rhythm’n’blues, el blues o el soul hay numerosos cantantes que no escribían sus éxitos de manera habitual. Etta James, Otis Redding, Muddy Waters y otros grandes de la música han alcanzado el éxito interpretando temas de otros. “One bourbon, one scotch, one beer” es otro ejemplo. Esta canción que narra una borrachera por despecho fue escrita por Rudy Toombs y popularizada por Amos Milburn en 1953. John Lee Hooker la versionó con su peculiar estilo y hoy por hoy es uno de sus mayores éxitos.

4. Thin Lizzy: Whiskey in the jar (1972)

Como buenos irlandeses la banda liderada por Phil Lynott le daba bastante a los jugos de cebada. De hecho el pobre Lynott llevó una vida de excesos y falleció con tan sólo 36 años. Fueron muy avispados al coger esta canción popular cuyo origen se remonta al S. XVIII y tocarla al estilo heavy metal, con riffs pegadizos y una batería contundente. Los primeros en versionarla con éxito fueron The Dubliners unos años atrás y en 1998 Metallica ganó un Grammy con su cover de la versión de los Lizzy. La canción cuenta la historia de un bandolero irlandés que ha sido traicionado por su mujer. El bandolero ahoga sus penas en whisky relatando lo que le ocurrió. Si no fuese por las levaduras, ¡qué hubiera sido de ese pobre bandolero despechado!

5. Johnny Cash: I hardly ever sing beer drinking songs (1975)

El Hombre de Negro es otro de mis favoritos. Tenía la voz más sexy que he oído nunca y su historia vital es conmovedora. Tuvo problemas de alcoholismo y adicción las anfetaminas y los barbitúricos pero eso no le impidió vivir hasta los 71 años y lanzar varios de sus mejores álbumes al final de su carrera (los de American Recordings son una auténtica maravilla). Su niñez la pasó en Arkansas recogiendo algodón y fue marcada por la muerte accidental de su hermano. Todo esto lo refleja la película “En la cuerda floja“, donde Cash es interpretado por Joaquin Phoenix.

6. Elvis Costello: I can’t stand up for falling down (1980)

No conocía mucho de este señor hasta que lo vi en un Jazzaldia en la playa y me enamoró. Es el marido de la artista de jazz Diana Krall, que también actuaba ese mismo año en el festival. Qué bien se lo montaron, oigan, pintxos por el día y conciertos por la noche. Acaba de publicar una autobiografía en la que relata su peculiar manera de componer canciones y su amistad con Paul McCartney, Bob Dylan o Johnny Cash. “I can’t stand up for falling down” es una versión del duo de rhythm´n´blues Sam & Dave. Cuenta la historia de un hombre demasiado bebido como para mantenerse en pie.

 7. Dead Kennedys: Too drunk to fuck (1981)

Dead Kennedys es un grupo de punk rock de San Francisco. Fueron muy controvertidos por sus letras en contra del presidente Reagan y las disputas entre sus propios miembros, llegando incluso a juicios. Tocaban varios estilos, desde el punk, el surf, el espaguetti western, la psicodelia y el garaje. Esta canción etílica tiene un ritmo muy acelerado típico de los californianos y como su propio título indica el protagonista ha ingerido demasiado alcohol como para estar a la altura. Pobrecito.

 8. UB40: Red red wine (1983)

Recuerdo que me encantaba la voz nasal de Alistair Campbell cuando era pequeña. La superbanda de reggae-pop inglesa hizo mundialmente famosa esta oda al vino tinto. A su vez, la canción les hizo mundialmente famosos a ellos. Las uvas pueden darte fama, si sabes como. La canción original era de Neil Diamond, por cierto. Cuando era pequeña, en campamentos de euskara nos ponían esta versión de los azpeitiarras Egan para amenizar las veladas. Ahora que la escucho después de más de 20 años me da un poquito de vergüenza ajena, sinceramente. Pero le sigo teniendo cariño.

9. Barricada: En blanco y negro (1991)

Algún pamplonés tenía que caer, que mi segundo hogar me tira mucho. Y qué mejor que este cuarteto de rock D.O. Navarra, icono contemporáneo de la ciudad. Según relata esta canción sus miembros estaban tan tomados que no veían ni en color y se estaban corriendo una juerga de cuidado. No tengo claro si El Drogas y cía. bebieron kalimotxo, sidra, cerveza o tinto pero al parecer no acompañaron el alcohol con los pintxicos ricos del Casco Viejo porque si no no se habrían cogido semejante cogorza.

 10. Chavela Vargas: En el último trago (1993)

Chavela era otra alcohólica, qué se le va a hacer. Una mujer dura y atormentada, que no hizo pública su homosexualidad hasta que tuvo 81 años. Como para no beber. Cogió las rancheras mexicanas, de letras machistas, que hablaban hombría, bebida y soledad e iban acompañadas siempre de una banda de mariachis y las interpretó a su antojo, con desgarro y acompañada tan sólo de una guitarra. Probablemente Chavela bebiera cantidades escandalosas de tequila a lo largo de su vida. Tequila que se obtiene del ágave, una especie de cactus parecido al aloe vera.

11. Snoop Dogg: Gin and juice (1993)

Qué decir del rapero con nombre de perro. Pues que es un artistazo, os pongáis como os pongáis. Es cierto que ha tenido altibajos y ha pasado por fases extrañas, como cuando decidió que iba a ser rastafari, llamarse Snoop Lion y grabar un disco de reggae en Jamaica. Pero que cada vez que saca algo nuevo me da una sorpresa muy agradable también os lo digo. Este tema es el segundo del disco que le hizo famoso y le ayudó a bajarse del regazo de Dr. Dre. En él relata un día cualquiera en el barrio viendo a ver qué se cuece y siempre acompañado de una buena botella de ginebra Tanqueray. Cebada por doquier.

12. Blur: Bank Holiday (1994)

En mi adolescencia o se era de Blur o ser era de Oasis. A mi para variar me gustaban ambos grupos, no fuera a ser que algo se me escapara. Siempre me ha gustado saber de todo. El disco “Parklife” del grupo de Damon Albarn fue el que los catapultó a la fama y esta canción relata en minuto y medio de forma delirante lo que suponen los días festivos en Inglaterra: dicen que siempre vienen de la mano de un six-pack de cerveza, aunque dudo que con uno les bastara. Igual que sus archienemigos los hermanos Gallagher, que se bebían hasta el agua de los floreros.

13. Tricky: Hell is around the corner (1995)

Este hombre llamado igual que el Monstruo de la Galletas de Barrio Sésamo era otro de mis amores de adolescencia. Fue uno de los más famosos artistas de trip-hop, género que se forjó en la ciudad portuaria de Bristol en los 90 y que se caracterizaba por su sonido lento y atmósfera envolvente. Era una aleación perfecta entre el rap y la electrónica y sus intérpretes estaban bastante influenciados por diversas drogas, entre ellas la marihuana y el alcohol. Uno de sus mejores discos incluye este tema extático que interpreta junto a su expareja Martina Topley-Bird.

14. Underworld: Born Slippy (1996)

Si nunca has escuchado esta canción ni has visto “Trainspotting” no sé qué estabas haciendo en los 90. Karl Hyde, la cabeza pensante del grupo de dance inglés, dice que escribió “Born Slippy” en una de sus muchas incursiones etílicas por el barrio del Soho. Es una especie de diálogo interno en el que relata imágenes que le van viniendo a la cabeza, fotografías del paseo de un beodo. La palabra “lager” (una clase de cerveza) se repite de manera frenética en varias partes del tema.

15. Depeche Mode: Home (1997)

Dave Gaham, el carismático vocalista de esta banda de synth-pop inglesa, casi muere de sobredosis en 1996. Estuvo dos minutos clínicamente muerto. Martin Gore, guitarra y voz, tuvo serios problemas con el alcohol y en esta conmovedora canción lo relata sin tapujos. Es una canción lúgubre llena de sentimiento, una de mis favoritas. Recuerdo que los vi en concierto cuando tenía 18 años en la gira de su disco Ultra. 18 años, quién los pillara.

16. Cypress Hill: Tequila Sunrise (1998)

Esta canción de los raperos californianos tiene el título de un sabroso coctel elaborado con tequila, zumo de naranja y aderezado con granadina. Ésta al ser más densa se hunde y crea un abanico de color que se asemeja a un amanecer. Sin duda el sample (porción de sonido grabado o canción utilizado en otra grabación ya sea como base o elemento puntual) de guitarra, con sus trompetas de estilo mariachi y las castañuelas evoca a una plazuela en DF o a una playa caribeña, por algo sus miembros son de ascendencia mexicana y cubana. Por cierto el nombre del grupo procede del barrio de origen de varios de sus miembros, Cypress Avenue, donde hay una gran cantidad de cipreses. Plantas por doquier.

17. KaseO/Violadores del verso: Ballantines (1998)

Este corte se incluyó en la maqueta “Mierda” del rapero maño KaseO y después en el primer disco del grupo Violadores del Verso llamado Genios. Casi todas las canciones de los de Zaragoza tienen alguna rima en la que mencionan al alcohol, no digamos ya las que interpreta Hate, que tenía por apodo (entre muchos otros) “Gran Mago Beodo”. Digamos que las bebidas alcohólicas y los cannabinoides les han servido de inspiración para escribir tantísimos temas. En Ballantines Javier Ibarra a.k.a. KaseO dice: “Estoy borracho, mama, déjame en paz / Déjame acariciar la almohada, no puedo mas / Mucho Pollo Bravo y demasiado Ballantines / Pollo Bravo que ves en el suelo, junto a mis lagrimas”. Menos mal que se hizo mayor y está más formalico, al menos eso parecía hace poco cuando fui a verle a la Sala Razzmatazz en Barcelona.

18. Amy Winehouse: Rehab (2006)

Recuerdo perfectamente el momento en el que me enteré de que Amy Winehouse había fallecido. Estaba en el Jazzaldia (una vez más) y la noticia me cayó como un jarro de agua fría. Era tan joven y talentosa… Nadie sabe a dónde podría haber llegado con esa voz y esa fuerza. En esta famosísima canción habla de sus problemas con el alcohol y de cómo se niega a ir a rehabilitación aunque todos a su alrededor le insistan. Una pena que nunca lo consiguiera.

19. Beyoncé: Drunk in love (2013)

Os pueden gustar o no los artistas prefabricados, pero esta mujer tiene mucho talento digan lo que digan los periodistas musicales más pedantes. Sólo hay que escucharla cantar en un hospital su tema “Halo” para hacerse una pequeña idea del registro vocal que la naturaleza le ha dado. A mi me da envidia. “Drunk in love” representa a una Beyoncé envuelta en una lujuria etílica que le hace ansiar a su marido, el rapero Jay Z. O eso dice ella… Para gustos colores.

Y hasta aquí hemos llegado en nuestra primera entrega de Etnobotánica Hipster. Figuraos la cantidad de música (y muchísima más que es imposible nombrar) que se ha creado gracias a la transformación anaeróbica de los azúcares de las plantas por microorganismos. ¿A que nunca lo habíais pensado de esta manera? Seguid leyéndome y veréis plantas por todas partes.

Referencias:

  1. Ancient civilizations invented alcohol 10,000 years ago
  2. Light alcohol drinking and cancer: a meta-analysis. Bagnardi et al., 2013. Annals of Oncology. DOI: https://doi.org/10.1093/annonc/mds337

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