Especial ARTISTEO

Probablemente muchos sigáis pensando a estas alturas del siglo XXI que se es de ciencias o de letras como se es del Madrid o del Barça, de papá o de mamá, y de Cola Cao o de Nesquik. Pues no, esto no es así ni mucho menos, amigos.

En la Grecia clásica era habitual que los grandes pensadores dominaran varias disciplinas a la vez: matemáticas, filosofía, dibujo, astronomía… Los eruditos del Imperio Islámico también servían lo mismo para un roto que para un descosido (véase Averroes o Avicenas). En el Renacimiento llegó Leonardo da Vinci, el polímata por excelencia: pintor, anatomista, arquitecto, botánico, escritor, escultor, músico, inventor y poeta. Ahí es nada. No tenemos muy claro el origen del abismo que hay actualmente entre ciencias y letras pero si creéis que los que trabajamos con pipetas, matraces y termocicladores (sí, esta palabra existe de verdad) pasamos del resto de cosas molonas que hay en el universo, estáis muy equivocados. Y para muestra un botón: un porrón de artistas científicos o científicos artistas de los que seguro desconocíais su existencia. Las actrices más conocidas a nivel internacional por hacer sus pinitos en ciencia son Natalie Portman, Mayim Bialik, Lisa Kudrow y Danica McKellar. Pero la más relevante fue sin duda la preciosa Hedy Lamarr, sin la cual hoy día no habría ni wifi, ni bluetooth, ni teléfonos móviles.

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Imagen por Elise Andrew

También se conocen músicos famosos apasionados de la ciencia: Brian May (guitarrista de Queen) se doctoró en astrofísica, Art Garfunkel es un loco de las matemáticas, Greg Graffin (cantante de Bad Religion) es profesor de paleontología en la universidad de California, Mira Aroyo (de Ladytron) es doctora en genética, Dan Snaith (más conocido como Caribou) es doctor en matemáticas y el físico Brian Cox estuvo en los 90 en un grupo dance, los d:Ream (a algunos os sonará su “Things can only get better”).

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Madre mía, qué cambio, Greg (fuente: Feelnumb)

Albert Einstein no transcendió como músico pero nunca dejó de tocar el violín desde que comenzó a dar clases a los 6 años. Los escritores y dramaturgos también han demostrado ser hombres de ciencia. Ernesto Sábato trabajó en el Laboratorio Curie y en el MIT como físico, Boris Vian era ingeniero metalúrgico, Lewis Carroll profesor de matemáticas en Oxford y Goethe investigó sobre óptica, geología y química. En el campo de la ilustración, no podemos olvidarnos de Ernst Hackel, biólogo alemán cuyo libro “Kunstformen Der Natur” ha servido de referencia e inspiración a numerosos dibujantes. Y bien, ¿quién se atreve a decir ahora que ciencias y artes están reñidas?

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Las maravillas que dibujaba Haeckel

Por lo pronto yo, científica de profesión, me voy a poner a escuchar música (cosa que hago el 80% del tiempo que estoy despierta) mientras hago unos bocetos para pintar graffiti. Y si me apuráis, me apunto a baile moderno o a interpretación. ¿Quién dijo miedo?

 

El Lamonatorio en El Mono revista cultural (El Mono #31)

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