Especial PLAGAS

Dicen que Isaac Asimov es el padre de la ciencia ficción pero los que escribieron la Biblia se le adelantaron unos cuantos siglos en lo que a inventiva se refiere. Las diez plagas de Egipto, ese terrible castigo que el Hombre del Espacio infligió a los egipcios para que el faraón de turno liberase a los hebreos de la esclavitud, son una fantástica serie de acontecimientos fácilmente explicados por la ciencia. Todo comienza cuando Dios se enfada porque Yul Brynner pasa de Charlton Heston, incluso después de haber convertido un palo en serpiente, y hace que las aguas del Nilo se vuelvan sangre y mueran todos los peces. Pues bien. Según los geólogos, hubo en aquella época una impresionante erupción volcánica en Santorini, isla griega que se encuentra a 700 km de la costa egipcia, que habría provocado colosales terremotos y una nube de cenizas tal que incluso hubo un cambio de clima temporal en esa zona del Mediterráneo. Los seísmos indujeron la ruptura de bolsas de aire y hierro en el Nilo. El metal reaccionó con el oxígeno formando óxido de hierro, de color rojizo, y los peces murieron precisamente por la falta de oxígeno. El tema de la segunda plaga, la invasión de las ranas, podría deberse a la huida de los anuros de las aguas contaminadas. La epidemia de piojos, tercera plaga, se debería a la falta de higiene de la población al no poder asearse en el río. La cuarta plaga, la de los mosquitos, sería consecuencia de la alta mortalidad de los animales a causa de la contaminación del Nilo. La peste que afectó al ganado, la quinta plaga, está relacionada con lo anterior. Las moscas y mosquitos actuarían como vectores, esto es, portando microorganismos que provocan enfermedades y transmitiéndolos a otros animales. La sexta plaga, el sarpullido y las úlceras en la piel, podría relacionarse con la ceniza volcánica, que al poseer dióxido de azufre es altamente irritante, aunque también podría atribuirse a alguna enfermedad microbiana transmitida una vez más por los insectos. La séptima maldición que envió la Zarza Ardiente fue el granizo de fuego y hielo. No, no fue idea de George R. R. Martin, aún no había nacido. La descripción de este fenómeno ha generado bastante controversia entre los científicos y algunos lo atribuyen a minerales cristalizados que suelen lanzarse junto con la ceniza durante las erupciones volcánicas. La octava plaga va de langostas. Cuando estos insectos se reproducen o se genera un cambio brusco de temperatura pueden formar enjambres de hasta 1200 km2.

 

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Plaga de langostas en Yucatán, México (2004)

Las tinieblas, novena plaga, se pueden explicar fácilmente por la nube de ceniza volcánica. Y finalmente, la muerte del primogénito. En Egipto los primogénitos dormían en las plantas bajas de las casas. Por efecto de la erupción y los terremotos, una nube de CO2 emergió del suelo y se piensa que muchos murieron asfixiados. Y eso es todo, amigos. Estoy segura de que si Yul Brynner nos hubiera leído no se habría creído eso del dios todopoderoso y Charlton no se habría ido de rositas. Qué mal me caía Moisés. Tan hipster, con sus barbas. Yo siempre fui de los malos calvos con coletilla y falda. Las próximas Navidades me la veo otra vez.

El Lamonatorio en El Mono revista cultural (El Mono #37)

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