Especial SECTAS

De los 6 a 10 millones de especies de insectos que hay que el planeta algunas de ellas son eusociales. Estos insectos no tienen una relación conocida con Pedro Sánchez (aunque vete a saber), sino que establecen interacciones entre ellos y exhiben las siguientes características según los frikis estudiosos del tema, a.k.a. entomólogos: 1) comparten un nido común; 2) los adultos de la misma especie cooperan para cuidar a las crías; 3) los miembros de cada colonia están divididos en una casta reproductora y una casta no reproductora “obrera” y los obreros trabajan en beneficio de los reproductores; 4) existe un solapamiento de generaciones, es decir, las crías contribuyen al cuidado de la colonia mientras sus progenitores sigan vivos. Todas las hormigas del mundo siguen este patrón, ciertas avispas y abejas también, así como algunos pulgones. Pueden llegar a formar colonias tremendas en cuanto a número de miembros y ser realmente significativos para el ecosistema. En Sudamérica, por ejemplo, la hormiga cortadora de hojas consume más follaje (hojas de plantas, malpensados) que los mamíferos herbívoros, así que imaginaos si son muchas y están bien organizadas. En algunos hábitats tropicales, la biomasa de hormigas y termitas excede la de todo el resto de especies juntas. En Japón, una supercolonia de Formica yessensis con 45.000 nidos interconectados posee más de 1 millón de reinas y 306 millones de obreras en un área de 2,7 km2. En la sabana africana, una sola colonia de hormigas conductoras puede contener hasta 20 millones de obreras, todas hijas de una única reina capaz de poner 100.000 huevos diarios. Toma ya. Forman columnas impresionantes de millones de individuos y son nómadas, por lo que están continuamente en busca de nuevas fuentes de alimento. Al ser carnívoras y formar columnas implacables se sabe que si se topan con un humano inmovilizado (atado, atrapado), lo más probable es que llamen al ataque inmediatamente. Aunque siendo realistas, el principal peligro que estas hormigas suponen para el hombre es el momento en el que una de estas columnas pasa a través de las casas, ya que jamás cambiarán su rumbo… Eso es organización y fervor, no lo de los Jemeres Rojos.

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Hormigas conductoras al ataque (vía VV)

Lo que es verdaderamente desconcertante sobre las hormigas es que algunas de ellas son capaces de esclavizar a otras hormigas. Tal y como leéis: las mantienen cautivas y las fuerzan a trabajar para la colonia. Las reinas de las hormigas amazonas (del género Polyergus) secuestran las pupas de colonias de otras especies y cuando nacen las obligan a trabajar para ellas. Es curioso que unos animales que parecen tan insignificantes e irrelevantes tengan una organización social tan complicada y unos miembros tan terriblemente entusiastas. Decidme si ahora estos bichos no os dan tanta cosica como Shoko Asahara y los de Verdad Suprema. Podéis ver “Antz” para quitaros el mal rollo, va.

El Lamonatorio en El Mono revista cultural (El Mono #38)

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